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lunes, 7 de abril de 2014

Cómo preparar la comida de tu bebé?

Preparar tú misma la comida de tu bebé, es fácil, eficaz y económico. En vez de gastar dinero en comida para bebé envasada, puedes usar frutas y verduras frescas, granos y carne que tengas a la mano. Tal vez lo mejor de todo sea que sabrás exactamente qué le estás dando de comer a tu bebé. 


Como beneficio adicional, al preparar sus alimentos tú misma, haces que tu bebé se acostumbre a comer igual que el resto de la familia, una práctica que podría valer la pena cuando tenga 2 ó 3 años, edad en la que por lo general los niños son más quisquillosos en cuanto a la comida. 


Cómo elegir el equipo adecuado

Necesitarás algo para moler o hacer puré la comida. Una licuadora o un procesador de alimentos funcionará, pero un molinillo que se opera manualmente con distintas aspas para obtener diferentes texturas en los alimentos es muy práctico, y lo más conveniente para preparar comidas fuera de casa. 

Un pasapurés o "chino" con diferentes cuchillas para varias texturas de comida. Muchos padres dicen que este aparato portátil, no eléctrico, es su herramienta favorita. (Busca en el Internet “molinillos para comida” o en inglés, “food mill”). 

Un procesador de comida para bebé todo en uno, un aparato que primero cocina al vapor y luego hace puré de frutas, vegetales y carne para tu bebé. Algunos modelos también descongelan y recalientan la comida previamente preparada. (Busca en Internet “procesadores de comida de bebé” o en inglés “baby food maker”). 

Un molinillo o molino de comida de bebé, es una manera simple y barata de hacer pedacitos la comida de tu bebé. Este aparato no es eléctrico pero sí portátil. Ten en cuenta además que no to ofrece una selección de texturas. Lee las críticas en el Internet antes de ordenarlo. Los molinillos no siempre trabajan tan bien como prometen, pero a algunos padres les encantan. (Busca “molinillos para comida de bebé” o en inglés “baby food grinder”). 

Una batidora de mano, un aparato eléctrico útil para hacer puré la comida como una licuadora puede servirte, aunque trabaja en forma opuesta: la batidora la pones en la comida en lugar de a la inversa. (Busca “batidoras de mano” o en inglés “hand blender”). 

Una licuadora regular de cocina o un procesador de comida. Probablemente ya tienes al menos uno en casa. Una licuadora o un procesador de comida puede funcionar bien para ti, pero puede que no lo encuentres ideal para preparar pequeñas porciones. 

Un buen y anticuado tenedor. Esta simple pieza que se encuentra en todas las cocinas funciona muy bien para hacer puré o moler alimentos como camotes (boniatos o batatas), aguacates y plátanos. 

Varios Baberos lindos, divertidos y fáciles para lavar y reemplazar!




Otras herramientas útiles: 
Contenedores para almacenar y charolas para cubitos de hielo (o charolas similares hechas para comida de bebé) para refrigerar y congelar porciones extras. 

Infórmate de cuándo puedes introducir papillas a la dieta de tu bebé. 
Compra las mejores frutas y verduras
Elige las frutas y verduras más frescas (muchos padres de familia optan por los alimentos orgánicos cuando es posible) y trata de usar lo que compras en uno o dos días. Cuando no hay frutas o verduras frescas disponibles, comprar las congeladas es una buena opción. 

Buenas frutas para empezar incluyen las manzanas, chabacanos (albaricoques), plátanos, arándanos, mangos, duraznos (melocotones), peras, ciruelas y ciruelas pasas. Las verduras que es bueno probar incluyen puntas de espárragos, aguacates, zanahorias, chícharos (arvejas o guisantes), papas, pimientos, camotes y calabazas (zapallos). Pero no te limites a éstos. Para más ideas, te recomendamos consultar nuestra sección de recetas para bebé. 

Para algunos bebés el maíz es difícil de digerir, y algunos incluso son alérgicos. Otros tienen dificultades con los gases después de comer brócoli o coliflor, así que tal vez prefieras posponer la introducción de estas verduras en la dieta de tu bebé. 
Minimiza la exposición a nitratos
Los nitratos son una sustancia química que se encuentra en el agua y en la tierra, y hay que tener eso en cuenta al alimentar a tu pequeño. Los bebés que ingieren un nivel demasiado alto de nitratos pueden desarrollar un tipo de anemia llamado metemoglobinemia. 

Preparar fórmula con agua de pozo que tiene un alto contenido de nitratos es la causa más común de esa enfermedad, pero algunas verduras también pueden contener nitratos. Las fuentes más probables son los betabeles, las zanahorias, los ejotes (habichuelas o judías verdes), las espinacas y la calabaza. 

Para estar seguros, la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP por sus siglas en inglés) aconseja a los padres de familia que no les den a sus bebés estas verduras antes de los 3 meses de edad. (De hecho, la AAP recomienda no dar a los bebés ningún alimento sólido hasta que tengan de 4 a 6 meses). 

Puedes hacer algunas cosas para asegurarte de que tu bebé no esté expuesto a altos niveles de nitratos: 

  • Si tienes agua de pozo, puedes pedir que te hagan una prueba para analizar los niveles de nitratos. Debe contener menos de 10 partes por millón de nitratos.
  • Los nitratos aumentan con el tiempo de almacenamiento, a menos que se congelen. Cuando uses verduras frescas para hacer la comida de tu bebé en casa, prepáralas lo antes posible después de comprar las verduras y congela de inmediato lo que sobre.
  • También podrías considerar usar verduras congeladas en vez de frescas para los alimentos más altos en nitratos.

Las compañías que hacen comida para bebés prueban sus productos para ver si contienen nitratos. Los alimentos para bebé que se compran en la tienda, incluso los que contienen betabeles, zanahorias, ejotes, espinacas o calabazas, deben estar libres de estas sustancias químicas. 
Cómo preparar la comida de tu bebé
Primero lávate las manos y lava las frutas y verduras, así como todos los recipientes y utensilios que vas a utilizar. 

Todas las verduras (y las frutas como las manzanas y ciruelas pasas, que necesitan suavizarse) deben cocerse antes de molerlas o hacerlas puré. Para conservar las vitaminas y los minerales, hornea, hierve o cocina al vapor las frutas o verduras hasta que estén blandas. Si las hierves, usa tan poca agua como sea posible y agrega un poco de ese líquido a la comida de tu bebé al machacarla (o añade las frutas o verduras al caldo de la sopa de tu familia). 

Pela y quítale las semillas a las frutas o verduras si es necesario. A algunas de éstas no necesitarás agregarles nada de líquido al prepararlas. Simplemente las puedes moler, añadir uno o dos condimentos y servirlas. Otras necesitarán un poco de líquido, tal vez quieras añadirles una cantidad pequeña de leche materna, leche de fórmula o agua, al molerlas o hacerlas puré para lograr la consistencia que deseas. 

Al irse adaptando tu pequeño a los alimentos sólidos, podrás añadir menos líquido. Si la fruta tiene semillas, cuélala antes de dársela a tu bebé. 

Los granos, como la quinua, el arroz o el mijo, también pueden molerse en un molinillo para alimentos. Cocínalos antes según las instrucciones del paquete. Para los bebés más grandes, los granos integrales son alimentos fabulosos porque los pueden agarrar con los dedos. 

Para preparar pollo y carne, quítales la piel y la grasa antes de cocinarlos. Luego muele la carne cocida en una licuadora o en un molinillo con un poco de líquido. Para bebés mayores puedes cortar trocitos muy pequeños. 

Si todo esto se te hace mucho trabajo, recuerda que "la comida de bebé hecha en casa" puede ser la misma con la que alimentas al resto de la familia. Es una vieja costumbre que vale la pena revivirla. Sólo usa el molino u otro aparato para hacer puré, licuar o moler algo de la misma comida que tu familia tiene para la cena. 

Por ejemplo, las sopas y guisos pueden ser preparadas para alimentar a tu bebé. Lo mismo sucede con las comidas más saludables que tu familia consuma. Guarda en los envases vacíos de comida para bebé, lo que te queda extra. ¡Así tendrás su comidita lista para el día siguiente! 


Cómo servirle la comida a tu bebé
  • Sírvela a una temperatura no más alta que la temperatura del cuerpo.
  • Evita calentar los alimentos en el microondas. Éstos no calientan la comida de manera uniforme y pueden crear zonas calientes, secciones de comida que están mucho más calientes que otras. Así que antes de servirle a tu pequeño la comida que calentaste en el microondas, asegúrate de mezclarla muy bien y dejarla reposar unos minutos.
  • Sírvele sólo la cantidad de comida que crees que se va a comer en ese momento. Tendrás que tirar lo que sobre, porque la saliva de tu bebé adelgazará la mezcla y facilitará el crecimiento de bacterias en los alimentos.
  • No endulces la comida de tu bebé. Los bebés no necesitan azúcar adicional. Y nunca uses miel de abeja ni miel de maíz, que pueden causar botulismo (una forma de envenenamiento alimentario potencialmente fatal) en los bebés.
  • Usa condimentos. A pesar de la tradición de alimentar a los bebés con comida desabrida, ellos pueden tolerar y disfrutar diferentes sabores. Descubre cuando es seguro darle a tu bebé alimentos picantes o con especias.
  • Refrigera las sobras en un recipiente herméticamente cerrado y úsalas dentro de un día o dos. También puedes congelar lo que sobre en charolas para cubitos de hielo. Una vez que los cubos estén bien congelados, sácalos de la charola y mételos en bolsitas de plástico especiales para el congelador. Las frutas y verduras congeladas de esta manera durarán de seis a ocho meses. La carne, incluidos el pollo y el pescado, durará de uno a dos meses.

martes, 1 de abril de 2014

Para las futuras mamás: Lo que hay que saber de estimulación prenatal!

Nunca es muy temprano para estimular a tu bebé, y esto incluye el embarazo. No se trata de que le enseñes el abecedario, pero sí que reconozcas su presencia e interactúes con él para fomentar su actividad cerebral y receptores sensoriales.
Los cinco sentidos de los bebés y sus respectivos órganos se forman a lo largo del embarazo. Y desde el momento en que se desarrollan, puede utilizarlos para comunicarte con tu pequeño.
El sentido del oído es el que más oportunidad te da para estimular a tu bebé durante el embarazo, en especial a partir de los cinco meses de embarazo, cuando ya tiene la capacidad de escuchar.
Tu voz y la del papá son los sonidos favoritos del bebé, ¡y también los más importantes! Hablarle o cantarle a tu bebé te permite establecer una relación desde antes de su nacimiento. Si tú o tu pareja se sienten incómodos hablándole a la panza, intenta leer un libro o cantar una canción.
Libros infantiles te brindan además la oportunidad de transmitir tu cultura al bebé desde el vientre, y empezar el proceso de aprendizaje del idioma.
Cuando hables con tu bebé asegúrate de que la conversación y tu voz estén dirigidas hacia la panza. Tu pequeño está rodeado de líquido amniótico, por lo que percibe los sonidos distorsionados (imagínate que estás en una piscina, algo así es lo que escucha tu bebé). Recuerda que las hondas de los sonidos graves viajan mejor a través del líquido, por lo que estos te brindan una mejor posibilidad de ser escuchada.
Puedes valerte también de otras formas para estimular el oído de tu pequeño, como la música clásica o sistemas de aprendizaje como el BabyPlus, un programa de estimulación sonora diseñada específicamente para estimular al bebé a partir de las 18 semanas de embarazo.
Compartimos con Uds. nuestro pack especial para regalar a futuras mamás:


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martes, 25 de marzo de 2014

Feliz día a todas las pancitas!



Día del Niño por Nacer

¿Cuándo se celebra?
El Día del Niño por Nacer se celebra todos los años el 25 de marzo. Se trata de un día en el que se conmemora y recuerda los nueves meses de vida antes de dar a luz dentro de la madre y esa vida tiene los derechos que cualquier ser vivo tiene.
Origen
La fecha de 25 de marzo fue elegida para ser celebrado del Día del Niño por Nacer ya que en la comunidad católica entre el 25 de marzo y el 25 de diciembre ocurren los nueves meses para el nacimiento del Niño Jesús y tiene lugar la Anunciación a la Virgen María.
Objetivo
El principal objetivo del Día del Niño por Nacer se encuentra en la protección de los niños de todo el mundo que todavía no han nacido. Se pretende promover una cultura de vida y de salud para todas las personas del mundo además de intentar reducir los índices de mortalidad infantil y materna.
Celebración
Hoy en día existen muchos países que se han unido y se siguen uniendo en la iniciativa y celebración de este día:
  • El Salvador: primer país en el que se decretó esta celebración en el año 1993, bajo en nombre de "Día del Derecho a Nacer".
  • Argentina: el 7 de diciembre de 1998, Argentina declaró la celebración del "Día del Niño por Nacer" el 25 de marzo, cuya primera celebración fue el 25 de marzo de 1999.
  • Chile: se unió a esta iniciativa el 18 de febrero de 1999.
  • Guatemala: se adhirió el 29 de mayo de 1999.
  • Costa Rica: se unió en el año 1999 a esta celebración.
  • Nicaragua: en el año 2000 comenzó a celebrar este día.
  • República Dominicana: en el año 2001 se unió a esta iniciativa.
  • Perú: se sumó a esta iniciativa en el año 2002.
  • México: se celebra el "Día de la Vida concebida en el seno materno".
  • Brasil: se celebra el "Día del Niño No Nacido" o "Día del Niño que ha de Nacer".
  • Austria: se celebra el "Día del Niño No Nacido".
  • Eslovaquia: se conmemora el "Día del Niño Concebido".
Además de celebrarse en diversos países como en España, Ecuador, Uruguay, Paraguay, etc.

Les dejamos algunos pensamientos:

  • "Vivir es nacer a cada instante". (Erich Fromm)
  • "En cada niño nace la humanidad". (Jacinto Benavente)
  • "No hay verdad que no haya sido perseguida al nacer". (Voltaire)
  • "El niño reconoce a la madre por la sonrisa". (León Tolstoi)
  • "La primera felicidad de un niño es saber que es amado". (Don Bosco)
  • "Como no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir". (Federico García Lorca)
  • "Cada niño que viene al mundo nos dice: Dios aún espera del hombre". (Rabindranath Tagore)

lunes, 10 de marzo de 2014

Las Vacunas a partir del Año


Con el fin de prevenir enfermedades infecciosas, un abanico de vacunas se abre ante los ojos de los padres. La clave es respetar el calendario obligatorio y consultar con el pediatra si hace falta sumar alguna otra vacuna. Aquí, las dosis y los refuerzos del primer al segundo año del bebé.

Las vacunas ayudan al organismo del bebé a prepararse para luchar contra algunas enfermedades. ¿Cómo lo hacen? Administradas por  inyección o por vía oral, la vacuna contiene un germen de enfermedad atenuado o muerto. Luego, el organismo elabora anticuerpos para combatirlos, de manera tal que cuando los gérmenes invaden el cuerpo del niño, son destruidos por esos mismos anticuerpos y el niño no se enferma. Los anticuerpos combaten las enfermedades infecciosas y habitualmente permanecen en el cuerpo, aún después de que la enfermedad pasa, para evitar que el niño no se enferme de nuevo. A esto se le llama inmunidad. 
Los recién nacidos son inmunes a muchas enfermedades porque tienen anticuerpos que les pasaron sus madres. Pero esta inmunidad no dura mucho, desaparece en el primer año de vida.
Afortunadamente, a través de las vacunas, hoy la medicina da al sistema inmune del bebé la oportunidad de practicar y elaborar anticuerpos protectores antes de que los gérmenes “de verdad” lo invadan.
  
Pero las vacunas sólo son efectivas si se las aplica oportuna y correctamente. Cada país, a través del ministerio de salud, tiene su propio calendario oficial de vacunación que indica dosis y refuerzos obligatorios. Es importante tener presente esta información, pero también contar con la opinión del pediatra de cabecera quien evalúa factores individuales y familiares del niño.

Las vacunas del año y del año y medio

Con el festejo del primer cumpleaños, el calendario indica que es tiempo de aplicar, por vía subcutánea o intramuscular, la primera dosis de la triple viral, vacuna que previene enfermedades tales como el sarampión, la rubéola y la parotiditis. La dosis de refuerzo quedará recién para el inicio escolar del niño, a los seis años.
A los 18 meses llega la hora de los primeros refuerzos de algunas vacunas que se aplicaron durante los primeros meses de vida del bebé: la antipoliomielítica oral trivalente (conocida como SABIN), que da inmunidad contra la poliomielitis o parálisis infantil; la cuádruple, que se compone de la triple bacteriana más la antihaemophilus influenzae b, y previene contra la difteria, tétanos, coque luche (tos convulsa), haemophilus influenza tipo B (meningitis); y la Anti Hib, contra el Haemophilus tipo B.


¿Vacunar contra la gripe?

Habitualmente entre mayo y agosto hay un aumento de las infecciones respiratorias, que se pueden prevenir con medidas generales como airear los ambientes y evitar el contacto con personas infectadas, pero muchas veces esto no alcanza. 

Para hacerle frente a la gripe está actualmente disponible en la Argentina la vacuna antigripal (contra el virus de Influenza) que se puede aplicar a partir de los 6 meses de edad y previene de complicaciones mayores. Su aplicación no es obligatoria, por eso siempre se debe consultar con el pediatra si conviene o no aplicarla. El Comité de Infectología de la Sociedad Argentina de Pediatría afirma: “Nosotros, como pediatras, debemos evaluar en forma individual las características del niño y su entorno familiar”. Seguir el calendario oficial de vacunación, pero también los requerimientos particulares de cada niño son las claves para garantizar una infancia saludable.  En el caso de la antigripal, habrá que considerar los llamados “grupos de riesgo”, que en el caso de los niños sólo incluye a quienes tienen cierto tipo de enfermedades crónicas (y su entorno directo).


Compartimos el Calendario de vacunación 2014:

lunes, 3 de marzo de 2014

¿Cómo cuidar a mi bebé ante los cambios de temperatura?



















El verano es la estación del año que presenta los cambios de temperatura más bruscos: por las mañanas hace mucho calor, por las tardes vienen las lluvias y en ocasiones hace frío por las noches.

También se presenta humedad por lluvias ocasionales y se alcanzan altas temperaturas de hasta 40ºC.

Los cambios climáticos afectan a los bebés y los niños de diversas maneras: con alteraciones en el apetito, enfermedades respiratorias y de la piel, e incluso en su estado de ánimo (se sienten abatidos y de mal humor).


Se han incrementado los problemas respiratorios en niños y adultos, debido a los cambios bruscos de temperatura en días lluviosos y también por los climas artificiales (aire acondicionado y ventiladores).

Debemos tomar en cuenta los posibles riesgos que existen durante el verano para prevenirlos y procurar el bienestar de nuestros hijos.

Alimentación

Es común que los bebés y los niños coman un poco menos durante la temporada de calor, ya que el gasto de calorías se reduce (se requieren menos calorías para calentar el cuerpo).

El calor causa sudoración excesiva en los niños y aumenta el mecanismo causante de la sed, además de que se tiende a orinar menos para retener más agua en el cuerpo. Los riesgos de deshidratación son altos, por lo que debemos ofrecerle al bebé o al niño agua de forma frecuente, sin forzarlo.
Es preferible el agua natural o agua de sabor, que los jugos comerciales y refrescos que generan malos hábitos y problemas para la salud.


Normalmente, durante esta temporada aumentan los cuadros de diarrea por bacterias, ya que los alimentos suelen descomponerse más rápidamente en un clima cálido, por lo cual debemos evitar lo más posible el consumo de comida que haya estado mucho tiempo a la intemperie.
Exposición al sol

Las actividades en lugares abiertos deben de limitarse ante la posibilidad de lo que se conoce como insolación o golpe de calor, durante el cual  el niño no puede disipar el calor del cuerpo.
Esto lo que lo lleva a elevar su temperatura corporal, produciendo mareo, dolor de cabeza, náusea e incluso puede perder de la conciencia.


 Durante la temporada de calor se favorecen ciertos riesgos como las quemaduras por la actividad al aire libre, por lo que el uso de bloqueadores solares antes de la actividad está indicado.
Por otro lado, comer cítricos como el limón puede producir quemaduras o pigmentación (manchas de la piel), ya que filtra de forma anormal los rayos del sol, por lo que debemos cuidar el aseo de las manos.

Cuidados de la piel

Durante la temporada de verano, la piel del bebé suele estar seca y caliente. Por esta razón, se recomienda mantenerlo fresco para evitar el sarpullido por calor, el cual ocurre cuando se obstruyen los poros de las glándulas sudoríparas y se forman pequeñas protuberancias rojas que causan picazón.
De la misma forma, se aconseja vestirlo con ropa ligera y de algodón, el cual absorbe el exceso de humedad. Por el contrario, debe evitarse el uso de talcos y cremas para aliviar el sarpullido, pues sólo se logrará obstruir la piel del bebé. En estos casos lo mejor es acudir con el pediatra o con un dermatólogo.


La lluvia favorece la proliferación de mosquitos, por lo que es importante tomar las precauciones para evitar las molestas picaduras en la piel.
Climas artificiales

El uso mesurado de los climas artificiales, tales como aire acondicionado y ventilador, suele ser una medida adecuada para cuidar a nuestros hijos ante los cambios climáticos bruscos. La temperatura ideal de una habitación para el bebé es de 18ºC.

Si no se cuenta con aire acondicionado, se puede utilizar un ventilador para evaporar la humedad y refrescar al bebé. El ventilador se debe colocar lejos del bebé para que le brinde una brisa suave y no un aire agresivo.

Ni mucho frío ni mucho calor

Contrariamente a lo que se cree, no se debe cubrir o abrigar excesivamente a los bebés porque su cuerpo puede perder la capacidad de adaptación a los cambios de temperatura y resfriarse con mayor facilidad.

Es preferible vestirlo con varias prendas delgadas para cubrirlo y descubrirlo gradualmente de acuerdo a la temperatura.


Los bebés regulan el exceso de calor a través del sudor de la cabeza, así que evita taparlo con gorros, sobre todo en lugares interiores. Recuerda que es normal que los bebés tengan las manos y los pies fríos porque no se adaptan tan fácilmente como los adultos a los cambios de temperatura, pero esta es una capacidad que adquieren con el tiempo.

lunes, 24 de febrero de 2014

La sonrisa del bebé

La sonrisa es el primer comportamiento social del bebé y es un indicador del bienestar del bebé. Suele surgir entre la tercera y quinta semana de vida. ¿Cómo te sentiste cuando viste la primera sonrisa de tu bebé?
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¿Cuándo se ríe el bebé por primera vez?  

La sonrisa social es el primer comportamiento social del bebé. No es lo mismo una mueca o un  gesto, ya que eso sería un reflejo y no una respuesta a otra persona. ¡Aunque, qué lindo es ver cuando está durmiendo y esgrime una sonrisa! El reflejo que puede observarse en las primeras semanas del recién nacido suele llamarse sonrisa angelical. Es un reflejo involuntario que no responde a la sonrisa intencionada como respuesta a un estímulo.
Generalmente, la primera sonrisa social suele surgir entre la tercera o la quinta semana de vida. Al comienzo puede pasar desapercibida, o habrá que mirarlo y hablarle mucho para que la pequeña personita responda con este regalo. Si el bebé no sonríe después de la sexta y octava semana de vida, es información que se debe compartir con el médico pediatra.
La sonrisa de tu hijo es un indicador del bienestar del bebé. Junto con el desarrollo que va adquiriendo con el correr de las semanas está su necesidad de comunicarse. Y sus miradas, sus llantos y sus sonrisas son su manera de manifestarse. A medida que pasa el tiempo, la sonrisa irá aparejada de los movimientos de manos y de piernas. ¡Cómo resistirse a las sonrisas y a las carcajadas de los bebés!

La sonrisa como hito del desarrollo

La aparición de la sonrisa social es un hito muy importante, no sólo en la vida del bebé, sino también en la relación madre-hijo. La construcción del vínculo, en pleno posparto, es intensa y una respuesta tan cariñosa por parte de su recién nacido plenifica, alegra y reconforta.

¿Cómo hago sonreír a mi bebé más seguido?

Las caricias, las palabras cariñosas y los mimos son estímulos que conmueven hasta al más serio. Con mucho diálogo, juegos y amor el bebé seguirá desarrollando sus habilidades para comunicarse con su entorno generando un clima de amor, armonía y alegría.

Te dejamos algunos tips para que hagas sonreir a tu bebé:

Baile gracioso
El baile siempre consigue producir risa en  los niños, especialmente cuando se hace un baile gracioso.  Cuando son pequeños te mirarán, mientras que cuando sean más grandes tratarán de imitarte, lo cual no solo logrará su risa sino también la tuya.

Besos de nariz
Seguramente a tu bebé le dará mucha risa que choques tu nariz con la suya dando unos “besos de esquimales”

El monstruo te persigue
No hay bebé que se resista  a romper en carcajadas cuando ve que alguien se le acerca lentamente con la intención de hacerle cosquillas. Cuanto más lento sea el acercamiento, más risas lograrás.

Con un globo
Infla un globo y luego suéltalo sin atarlo.  El globo saldrá volando por toda la habitación y tu bebé no parará de reír.  Asegurate de agarrarlo después de jugar ya que los globos son objetos peligrosos para los niños.
  
Besos en el cuello
A todos los bebés les encantan y sobretodo si haces mucho ruido!

Me como la patita
A los bebés les encanta que juegues con sus pies, sobre todo  si simulas que los vas a morder.

¿Dónde está el bebé?
Simular que buscas al bebé y no lo podes encontrar  también resultará muy divertido para él.  Como en todos los juegos debes hacer mucho ruido y hablar en voz alta abriendo y cerrando puertas y buscando debajo de los muebles.

Atrapa la pelota
Si tienes una mascota enseña a tu bebé a tirar o patear una pelota para que tu mascota la atrape.   Le resultará súper divertido!

Estornudos teatrales
A los bebés les da mucha risa cuando alguien estornuda y sobre todo si haces mucho ruido.

Shh, es un secreto
Le encantará que le susurres en el oído diciéndole que le vas a contar un secreto,  bastará con unos cuantos “shh” para que se ría a carcajadas.

Arre caballito
A los bebés les encanta que los pongas en tu pierna y lo muevas como si fuera un caballito y que cuando cree que ya se detuvo vuelvas a arrancar de golpe.

Peluches voladores
Le fascinará que tires al aire  y vuelvas a atrapar alguno de sus muñecos de peluche.  No olvides hacer gran alboroto cuando lo atrapas!

Esperamos que les sean de ayuda y a probarlos!

lunes, 17 de febrero de 2014

Los bebés y el sol: cuidados esenciales

El sol es beneficioso en situaciones muy concretas, pero la mayor parte del tiempo hay que resguardar al bebé a la sombra, incluso en los días nublados



Los efectos perjudiciales que tienen los rayos ultravioletas sobre la piel (envejecimiento cutáneo precoz y, en algunos casos, cáncer) han llevado a que se recomiende evitar la exposición al sol de los recién nacidos y bebés menores de cinco meses. Su piel es especialmente sensible.

Dicho esto, hay un matiz: que no se les deba "poner al sol" no significa que "no les pueda ni dar el sol un momento", o incluso más prolongadamente en los meses fríos. Eso sí, en verano es mejor no sacarles de paseo entre las 10 de la mañana y las 3 de la tarde.

Inicialmente se desaconseja el uso de protectores solares en bebés menores de seis meses, ya que existe el riesgo de que absorban componentes nocivos para su salud a través de la piel o al chuparse las manos. Sin embargo, se cree que pueden utilizarse sin peligro si se aplican solo en pequeñas cantidades para proteger la cara y los pies. Para ellos, el "factor de protección solar" (FPS) de los filtros debe ser, al menos, de 20.

Los filtros solares no deben sustituir al protector más sencillo y eficaz que hay. El bebé debe protegerse básicamente con la ropa, usando telas finas de algodón que les cubran brazos y piernas en los meses más calurosos y poniéndoles gorras con visera o sombreros de ala, porque el mejor protector solar es la sombra.

La única sombra que no protege es la de las nubes, pues los rayos ultravioletas las atraviesan. En un día nublado, la piel de un bebé puede quemarse en apenas 10 o 15 minutos.

¿Y qué pasa con la producción de vitaminas?
Los rayos solares hacen que la piel fabrique vitamina D. El tiempo que un niño necesita estar expuesto al sol para producir toda la que necesita es relativamente escaso (de 5 a 30 minutos diarios, según la ropa que lleve) y muchos lo alcanzan al ser sacados normalmente de paseo.

Sin embargo, bastantes pediatras prefieren recetar un suplemento de vitamina D a todos los niños alimentados al pecho. Las leches para bebés ya llevan toda la que requieren, pero la materna parece como si contara con la colaboración del sol y es algo deficitaria en esa vitamina.

lunes, 3 de febrero de 2014

Los mejores textiles para nuestro bebé



Lo primero que debe buscar al elegir la tela para ropa de bebé es la suavidad. Esto no sólo significa que debe tener una textura rendimiento. Es importante que la superficie de la tela es suave y no agresiva, para no dañar la piel delicada de los bebés. La piel más sensible en un adulto es la parte inferior del antebrazo, así que trata de acariciar la tela allí para ver cómo se siente.

A pesar de que se sienten las telas suaves, Las telas tipo de lana diseñados para los adultos no siempre son adecuadas. Debes evitar la lana a menos que sea el grado más suave. Esto es tanto más importante porque la lana irrita la piel en la infancia pueden causar alergias de lanolina para desarrollar en su vida posterior.
También es importante para la piel de los bebés para poder respirar adecuadamente, por lo que tupidos tejidos sintéticos como el nylon son generalmente una mala idea. Los tejidos naturales como el algodón son mucho mejores y también puede proteger al bebé de otra manera porque son más resistentes al fuego.




Evitar las toxinas

Los bebés pueden absorber las toxinas a través de su piel y porque son más pequeños que los adultos, es mucho más fácil para ellos conseguir una dosis peligrosa. También tienden a masticar la ropa, así que es importante asegurarse de que todo lo que usan es libre de toxinas. A pesar de que es suave, lo mejor es evitar la seda al hacer ropa de bebé debido a que los procesos utilizados para acabar con ellos pueden dejar residuos tóxicos en el tejido.
Algunos suavizantes y acondicionadores pueden ser tóxicos, por lo que es una buena idea para lavar cualquier tipo de tejido de comprar para hacer ropa de bebé Algunos colorantes también son tóxicos - ser especialmente cuidadoso de brillantes telas de color amarillo que a menudo contienen compuestos de cromo, que pueden reaccionar con la orina de los bebés.





Tejidos Diversión

Dado que los bebés apenas están aprendiendo a moverse, es importante que no use ropa que restrinjan sus movimientos. Las telas con un poco de elasticidad son mucho más divertido para ellos usar. Algunas telas elásticas, sin embargo, son menos seguros que otros. Es importante evitar las telas apoyadas por un tejido de lycra, ya que con el tiempo, cuando la tela se desgasta, los hilos de lycra, puede desprenderse y puede ser sacado y comido.
Los bebés se sienten atraídos por las telas con texturas interesantes. Terciopelos de algodón, tejido de rizo y kohair son opciones seguras y transpirable que atraerán a sus sensibles dedos.


Tejidos que duran

Los bebés crecen rápido, así que lo que hacen, lo más probable es que no lo usará por mucho tiempo. Ropa para bebés a menudo se transmite a los hijos más sin embargo, por lo que es digno de elegir las telas que no sólo son seguros para el bebé, sino también a salvo de la bebé.


martes, 28 de enero de 2014

Consejos:

Lo que conviene saber de la lactancia materna antes de la llegada del bebé

La espera de un hijo es un periodo en que madres y padres quieren aprender muchas cosas. Así se preparan para cuando llegue el bebé. Además de artículos para niños, compran libros, leen, preguntan y escuchan las experiencias de otras familias.
Para dar a su hijo un buen comienzo, muchas mujeres dejan de fumar y cuidan más que nunca su dieta. Los hombres también colaboran en ese proyecto: van con su pareja a las revisiones médicas o a los cursos de preparación al parto.
El cuerpo de la madre se va preparando para el bebé que crece en su interior. Se notan cambios en la postura de la espalda, en mayor elasticidad de las articulaciones para facilitar el parto y… los pechos crecen para poder producir leche cuando nazca el bebé.
Planteamos a continuación algunas dudas que pueden tener las madres sobre el amamantamiento.
¿Podré dar el pecho?
Pues claro. Todas las mujeres pueden. ¿Por qué Ud. no va a poder?
“Es que mi madre no nos dió el pecho más que unas pocas semanas. Se quedó sin leche”. Quizá su madre no pudo amamantar porque le dieron unos consejos que hoy en día se sabe que eran erróneos. Es imposible que las mujeres hayan perdido la capacidad de producir leche en un par de generaciones.
¿Tengo que preparar mis pechos de algún modo?
No hace falta. El cuerpo de la madre se ocupa de ello durante la gestación: desarrollar un poco más las glándulas; hacer crecer los conductos; acumular grasa para que sirva de reserva de energía.
También se hace más oscura la areola para que el bebé la vea mejor y se desarrollan unas glándulas a su alrededor que la abrillantan y protegen.
No hace falta darse masajes, ni endurecer o intentar alargar los pezones, ni ponerse cremas en el pecho.
¿Cuándo debo poner el bebé al pecho la primera vez?
Cuanto antes. Lo mejor es en las 2 primeras horas de vida. En la actualidad se favorece que madre y bebé estén en contacto piel con piel nada más nacer. Es en ese momento cuando el bebé se coge mejor al pecho.
¿Qué sabe hacer el bebé?
Desde que nace, el bebé sabe “trepar” o “gatear” sobre el cuerpo de su madre, gracias a unos reflejos de sus manos y pies. Sabe oler la secreción de la areola y el calostro. Puede ver que hay una zona más oscura. Puede tantear con las manos y notar que el pezón está un poco más duro.
Solo hace falta sujetarle un poco y maravillarse de cómo sabe llegar al pecho sin ayuda. Al tropezar con el pezón empieza a “dar cabezazos” mientras abre la boca, y con mucha facilidad el pezón entra en ella.
Cuando lo tenga dentro, iniciará movimientos instintivos de succión. El pecho se adaptará a su boca. La lengua hará movimientos de delante hacia atrás mientras esas arrugas que hay en el paladar colaboran en el “ordeño” de la leche.
¿Qué tiene que hacer la madre?
Ponerse cómoda. Observar lo que hace el bebé. Ayudar. Confiar. Pedir ayuda o consejo a alguien con experiencia.
Es importante la comodidad cuando se da el pecho. Sobre todo al principio. Se puede hacer tumbada en la cama o reclinada en un sillón. Hay muchas posturas posibles. Con el tiempo, cuando ya se tiene experiencia, cada mujer usa la postura que más le gusta o la que le va mejor en ese momento. Lo hace sin pensar, de forma automática, con total normalidad.
¿Cómo sé si el bebé está listo para comer o tiene hambre?
Basta con observar al bebé. Los primeros indicios de que tiene hambre es que empieza a salir del sueño y a mover la boca. Luego gira un poco la cabeza a los lados o mueve los labios. En ese momento es muy fácil que se coja bien al pecho.
Si tiene más hambre se lleva las manos a la boca. Mueve más la cabeza.
Cuando se espera a que llore, suele ser difícil que se coja bien al pecho, pues se agita y se mueve de forma menos coordinada.
¿Seguro que tendré suficiente leche?
Sí. Para tener mucha leche hay que poner al bebé al pecho muy a menudo. Si el bebé succiona estimula la producción de leche. Si se le hace esperar a que sea “su hora” o se le dan biberones de agua, infusiones o leche… la producción de leche de la madre baja.
En caso de duda: ¡dar el pecho más veces!
Es bueno que vacíe bien un pecho cada vez. La leche que sale al final tiene más grasa y le ayuda a dormir y a engordar. Si quiere del otro lado puede tomar también, pero es mejor concentrarse primero en uno de los pechos.
¿Tengo que tomar algún alimento o suplementos para tener leche?
No. Basta con dar el pecho cada vez que el bebé tenga hambre. Sobre todo al principio, al menos 10-12 veces al día.
La dieta de la madre debe ser normal, variada y sana. Es normal tener un poco más de sed.
¿Me dolerá?
Amamantar no debe doler. Incluso puede ser muy placentero y agradable. Si Vd. siente dolor, pida ayuda a alguien con experiencia. Sentir dolor puede ser una pequeña dificultad para que el bebé se agarre al pecho. En cuanto se corrige, todo es más fácil.
¿Es verdad que la leche materna previene algunas enfermedades del bebé?
Hay que tener en cuenta que amamantar tiene muchas ventajas para la salud de la madre y del bebé.
Los bebés que toman el pecho enferman menos, no solo mientras son pequeñitos sino también cuando van siendo mayores. Hay menos casos de diabetes y de obesidad entre otras enfermedades. Tienen menos riesgo de tener que ir a un hospital. También su inteligencia se desarrolla mejor.
Si el bebé está sano, la familia estará más tranquila.
También tiene ventajas para la salud de la madre. Hay menos sangrado tras el parto, se recupera antes, se adelgaza sin esfuerzo y en unos cuantos meses no se tiene la regla. Y años más tarde hay menos riesgo de cáncer de mama y de fracturas.
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